El acoso escolar… | Fundación Anda Conmigo
El acoso escolar…

El acoso escolar…

Fundación Anda Conmigo. Psicología Infantil en Boadilla del Monte. Acoso Escolar. Buylling

El acoso es un fenómeno que puede estar presente en cualquier faceta de la vida aunque, cuando nos referimos al escolar, es obvio, que es, el que tristemente se da en la escuela. Todo tipo de acoso comparte una serie de características…

  • Una de las principales, es que aparece cuando se produce cierto confinamiento, bien sea temporal o permanente. Se produce en los internos de las cárceles, los trabajadores de las empresas o, incluso, en los habitantes de un mismo barrio. Es necesario que el acosador y acosado estén forzados a compartir un espacio y tiempo determinado.
  • Otra de las características a considerar es la idiosincrasia de las personas involucradas en el problema que, en buena parte, es el campo donde se debe de actuar para corregir este tipo de conductas.

Por una parte tenemos al acosador, sin duda una persona afectada de carencias que, en ocasiones, necesita contrarrestar infringiendo un daño a otra persona que considera inferior a él mismo. Esto se suele materializar en personas con carencias afectivas que necesitan humillar a otras para sobresalir y que los demás le reconozcan ciertos valores. Es una especie de autoafirmación a costa de los demás. Otro aspecto muy evidente del acosador son los celos, ya que es fácil contemplar como un hijo, que no asume compartir el cariño de los padres con los demás hermanos, se siente inseguro y les acosa cuando se le presenta la ocasión. En el fondo, el acosador, aunque parezca lo contrario, puede sentir cierto complejo de inferioridad que le impulsa a tomar ese tipo de conducta.

El acosado es la parte pasiva de este fenómeno. Es contemplada por el acosador como susceptible para actuar sobre él y conseguir sus fines. La conducta de acoso sería difícil de llevar a cabo si el acosado no compartiera la imagen de sí mismo con la imagen que tiene de él el acosador. Por un lado le reconoce al acosador cierta superioridad en diferentes aspectos de los que él siente que carece, físicos, emocionales, intelectuales, etc. Aunque esta apreciación subjetiva no siempre coincida con la realidad.

  • Hay muchas maneras de acosar, unas más evidentes que otras, pero todas infringen un daño que conlleva más o menos sufrimiento sobre el acosado. En la realidad encontraremos acosos para conseguir ciertos bienes materiales, pero los más habituales son los que conllevan humillación ya que producen, en la persona acosada, desvalorización social que le origina complejo de inferioridad, miedos y a veces le aísla de las relaciones sociales favoreciendo que se encierre en sí mismo para huir del contexto donde se produce la situación de acoso. Estas circunstancias, al no ser manifestadas abiertamente a los progenitores crean en estos últimos un estado de confusión que les lleva a no saber qué es lo que les ocurre a sus hijos y, por consiguiente, les impide intervenir para desbloquear la situación.

Con respecto a las consecuencias que puede acarrear el acoso, cabe destacar que los niños más próximos a la “supuesta normalidad”, es decir, los que no tienen ningún tipo de discapacidad, son más susceptibles de recibir acoso que los segundos. Y es que, los niños que tienen alguna discapacidad están más protegidos por los centros escolares y cuidan mucho de que no se produzcan estas situaciones. En el caso de que se produjera acoso con estos niños “más débiles”, el acosador es verdaderamente hiriente ya que se incide sobre personas cuyo concepto de sí mismo ya suele estar muy desvalorizado, añaden sufrimiento al sufrimiento de verse impedidos de ciertas funciones sociales y/o personales. Estos casos son aislados, entre otras razones porque el acosador se ensaña con los débiles, pero no suelen entrar en su repertorio este tipo de débiles.

Por último, señalar que, entre los diferentes tipos de acoso que a veces sufren algunos niños podríamos mencionar el que sufren cuando se le pide más de lo que pueden dar. El afán del adulto por llevarles a cotas inalcanzables para ellos puede infringirles un sufrimiento totalmente evitable si se aceptase al niño como es y no como quisiéramos que fuera.

Por todo ello, los padres deben estar muy atentos y, sobre todo, educar a los niños en el respeto hacia los demás y la total confianza hacia sus progenitores.

 

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